En algunas ocasiones, ya hemos hablado de la Industria 4.0, el fenómeno que está provocando cambios a todos los niveles de la industria, tanto en los procesos y el producto, como en el modelo de negocio. Esta alteración de la cadena de valor, supone una serie de beneficios para las empresas que han incorporado las tecnologías 4.0 a los procesos industriales.

Estas nuevas tecnologías se pueden aplicar a los activos actuales de las empresas adaptándolos a través de sensores o invirtiendo en nueva maquinaria inteligente. El resultado, en el sector ‘manufacturing’, son las Smart Factories o fábricas inteligentes.

Beneficios que consiguen las empresas industriales:

  • Eficiencia: A nivel energético o de materias primas, por ejemplo, ya que se reducen los costes.
  • Mayor flexibilidad: Las tecnologías 4.0 permiten personalizar los productos mediante series más cortas, igualmente eficientes.
  • Reducción de plazos: Reducción del tiempo de espera del cliente.

Esto afecta a las distintas áreas de trabajo de las empresas industriales de forma diferente. En relación a los procesos, se ha mejorado la eficiencia gracias a los sensores que incluye el equipamiento industrial, pudiendo controlar parámetros como la presión o la temperatura que pueden indicar problemas inminentes. Como respuesta, las máquinas pueden detenerse antes que se produzca una incidencia y, así, avisar a un operario que pueda solucionar el problema. Estos sensores también permiten hacer un mantenimiento preventivo de las máquinas, de esta forma, se evitan parones y se reducen las sesiones de una manera más eficiente.

Respecto a la logística, la Industria 4.0 permite adoptar modelos logísticos inteligentes. Si se aplica la tecnología satélite a los medios de transporte y los almacenes, se tendrá una visión en tiempo real de la cantidad de materia disponible y de dónde se encuentra exactamente. De esta forma, se pueden asegurar los suministros y optimizar los envíos, tanto dentro de la compañía como a cliente, ahorrando energía, tiempo y, por lo tanto, costes, a la vez que se mejora el servicio al cliente. Con la gestión de flotas usando información sobre tráfico y la previsión del tiempo, se pueden adaptar los plazos de entrega haciéndolos más acertados. Así mismo, la mercancía, al estar controlada durante todo el proceso de envío, estará más segura contra robos y pérdidas.

La Industria 4.0 requiere un esfuerzo de adaptación por parte de las empresas, pero es un esfuerzo que se verá recompensado en forma de eficiencia y, por lo tanto, en beneficios.

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